Sala Arteria Buenos Aires | Edificio de oficinas y sala de cine

Edificio de nueva planta en la gran avenida bonaerense 9 de julio, frente al gran Teatro Colón y dedicado a oficinas de alto nivel. Incorpora una sala de cine en planta baja, capaz de operar como auditorio. Su discurso contemporáneo sintoniza con las más recientes realizaciones en la emblemática avenida.

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Los antiguos cines Maxi, dos salas superpuestas compartiendo una misma fachada de acceso; ocupaban un lugar privilegiado en la avenida más emblemática de Buenos Aires, justamente frente al gran Teatro Colón y han sido nuestro punto de partida a la hora de concebir el nuevo edificio.

La manzana cuajada, compuesta por edificaciones contiguas dentro de la que se encuadra nuestra obra, posee un frente plano, carente del relieve que proporciona los contrastes de luz y sombra. Puede decirse que las expectativas de aprovechamiento edificatorio derivadas del planeamiento en los centros urbanos han generado tales plusvalías que la condición fundamental de cualquier emprendimiento no es otra que ocupar la totalidad del sólido capaz.

Uno de los aspectos que considero más importantes en la arquitectura, tras la elección de lugar, es precisamente la orientación de la mirada. Cómo y de qué forma el edificio se comunica con su circunstancia, constituye el segundo paso en la determinación de su piel; aquella que necesariamente divide el ámbito privado, del espacio público y configura por ello su expresión exterior. Las ventanas de un edificio son los ojos del mismo o, dicho de otro modo, aquel vacío de materia que permite su comunicación con el entorno.

Así, la fachada ha devenido en un plano virtual localizado exactamente en la frontera definida por las normas urbanísticas de la municipalidad y dentro del más abierto punto de vista sobre la avenida y el Teatro Colón. Su tipología constructiva de courtin-wall y su orientación de sol poniente convierte la misma en un plano de conflicto en el que pugna la diafanidad de la mirada, con los inconvenientes asociados a un sol de tarde que aconseja disponer algunas precauciones.

La arquitectura islámica resolvió el problema mediante el empleo de celosías, que no son sino filtros solares capaces de atenuar su incidencia en la temperatura del interior. De tal concepto surgió la idea de superponer una malla triangular como contrapunto a la malla ortogonal del muro-cortina y como elemento manifiestamente superpuesto a este. Su perfil dibuja una estructura de soporte para una celosía construida con paneles de chapa ondulada y perforada que proporcionará efectos de volumen por la incidencia del sol sobre la diferente orientación en la ondulación de las chapas. Con este recurso protector, la malla triangular sirve además de soporte gráfico para la representación de un logo.

El edificio que tiene como uso fundamental el de oficinas en un total de nueve plantas; incluye una sala de cine con capacidad para 400 espectadores y asistida de la más actualizada tecnología. Incorpora asimismo una sala de exposiciones ligada al carácter público del acceso y un área de formación en nuevas tecnologías asociadas al equipamiento y explotación de los espacios escénicos.

Su organización espacial queda estructurada en la sección longitudinal del inmueble, con una torre emergente de oficinas y un basamento en el que se integra el volumen de la sala, dispuesto en el fondo de la parcela.  Su acceso desde el vestíbulo de planta baja queda segregado del correspondiente a la torre de oficinas, lo que proporciona una funcionalidad sin interferencias. Asimismo en dicho basamento se incluye la sala de exposiciones de planta primera que, con vocación de polivalencia, se asoma a la avenida.

Cuatro subsuelos de aparcamiento para 100 plazas incluyen asimismo los locales asociados a las instalaciones generales del inmueble.

2018-11-15T10:02:09+00:00