Valencia, 1.997.
En un borde del barrio del Carmen
y a partir de un viejo edificio de este siglo, muy
cercano a las torres de Serrano, cuya fachada ecléctica
ha sido de obligatoria conservación, se desarrolla
una completa transformación de nueva planta
en el interior, que se amplía sobre un pequeño
solar colindante.
En su conjunto la idea se formula
sobre un planteamiento crítico respecto de
la normativa municipal que propicia una cierta forma
de taxidermia con los edificios antiguos y mantiene
su fachada exenta como elemento ajeno a un primitivo
interior que se autoriza demoler; enfatizando así,
en el encuentro con la zona de ampliación,
su carácter resueltamente escenográfico
y artificial.
Contigua y como propuesta
de contraste, la nueva fachada correspondiente al
edificio ampliado se ofrece con discurso actual
combinando el vidrio y el acero Corten. La zona
central de la planta, más compacta, se perfora
en su interior con un gran vacío cubierto
por un lucernario que ocupa el lugar de la primitiva
escalera y reúne el necesario aporte de luz
natural al interior del edificio en el que tienen
lugar las actividades administrativas. Su planta
baja alberga una pequeña sala multifuncional
con capacidad para 130 personas y dotada con equipamiento
tecnológico para ser utilizada como estudio
de grabación. El inmueble incluye asimismo
un área de exposiciones, un centro de consulta
multimedia y un espacio de recepción-ocio
sobre la terraza que mira al antiguo cauce del río
Turia.